¿En qué consiste el cuidado de la salud?

Intuitivamente, podríamos pensar que el cuidado de la salud consiste, básicamente, en mantener un determinado estado de bienestar físico, psicológico… Pero, ¿sabemos exactamente – o al menos aproximadamente, cómo podemos cuidar nuestra salud?

Para responder a la pregunta anterior es necesario conocer “qué es la salud”. Según la Organización Mundial de la Salud, “la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social”. Este aporte es muy interesante, en cuanto podemos apreciar que la salud no es puramente la no existencia de enfermedad, sino que posee tres dimensiones claramente diferenciadas. Dicho con otras palabras, para estar sano, no basta con no estar físicamente enfermo: es necesario también disfrutar de un bienestar social y mental.

En definitiva, debemos cuidar estas tres dimensiones para alcanzar un estado de bienestar “definitoria y técnicamente aceptado como saludable”.

Entonces, ahora, la gran pregunta es: ¿qué actuaciones debe abarcar el cuidado de la salud en cada uno de los ámbitos anteriores: físico, mental y social?

El cuidado de la salud física

En este ámbito, debemos prestar atención a los diferentes procesos biológicos que tienen lugar dentro de nuestro organismo: su cuidado y revisión. Podemos hablar de:

  • Alimentación. Especialmente una alimentación basada en alimentos naturales, donde no se haya eliminado ninguno de los nutrientes fundamentales. En muchos casos, las personas que sufren de sobrepeso no están nutridas correctamente, porque han llevado a la práctica algún tipo de dieta sin fundamento científico, corriendo, además, serio peligro para su salud.
  • Eliminar el consumo de tabaco y alcohol.
  • Actividad física.

El cuidado de la salud mental

En este ámbito, el cuidado de la salud debe estar orientado a prestar atención a los diferentes procesos psicológicos y mentales, considerando los siguientes ámbitos:

  • Estados de ánimo.
  • Procesos psicológicos: adicciones, autocontrol…
  • Control de la respiración. Respiración consciente. Cada vez son más las personas y profesionales que dan más importancia a las técnicas de meditación y respiración como arma fundamental para luchar contra el estrés, la depresión y la ansiedad.

El cuidado de la salud social

El cuidado de la salud social está determinado por tres ámbitos diferentes (según la Organización Mundial de la Salud):

  1. Condiciones socioeconómicas, culturales y ambientales: educación, empleo, vivienda…
  2. Relaciones sociales y comunitarias. Somos seres “relacionales”, en el sentido en el que necesitamos de las relaciones con otros seres para ser felices. Por ello, debemos prestar atención al nivel de aceptación que tenemos como individuos dentro de los colectivos en los que estamos integrados, nuestras propias relaciones personales…
  3. Elementos del estilo de vida individual.

En general, estadísticamente, a peor salud social, peor salud física y mental.

Las tres dimensiones anteriores están directamente relacionadas: si una se ve afectada negativamente, puede trasladar esta negatividad a las dos anteriores. Por ejemplo, si nuestra relación sentimental se rompe (problema social), con total seguridad sufriremos un decaimiento en nuestro estado de salud mental y, probablemente, en nuestro estado de salud físico.

Por lo tanto, el cuidado de la salud y los sistemas de prevención (todo lo relacionado con evitar que aparezcan elementos negativos que puedan dañar la salud en alguno de los tres ámbitos anteriores), deben estar orientados a satisfacer los tres ejes o ámbitos ya mencionados. No basta con prestar atención exclusivamente a uno o al que puntualmente presente mayores problemas. La atención debe ser integral. ¿Qué sentido tiene tratar una enfermedad física, si luego el paciente tiene que regresar a unas condiciones de vida extremadamente pobres, inhumanas, carentes de afectividad, relaciones, etc? Debemos prestar atención (a nivel personal y como sistema) a todos los ámbitos.

Muy bien, pero entonces, ¿qué es el cuidado de la salud?

Podríamos decir que el cuidado de la salud consiste en llevar a cabo todas aquellas actuaciones, de manera individual o asistida (a través de terceros), que nos llevarán a alcanzar un estado de bienestar físico, mental y social.

Como puede observarse, estas actuaciones las podemos llevar a la práctica nosotros mismos o a través de la asistencia que nos brindan los profesionales o sistemas sanitarios especializados en ello.

Pero no todo es tan sencillo, el cuidado de la salud depende de numerosos factores

Desgraciadamente, no todos los seres humanos se encuentran en las mismas condiciones: unas condiciones que les permitan aplicar las medidas (cuidados) o acceder a los sistemas de asistencia, que garanticen el cuidado de la salud. Es lo que se conoce como factores de riesgo para la salud. Estos factores de riesgo se dan, naturalmente, en los tres ámbitos que abarca la definición de salud.

En algunos casos, las circunstancias para incidir sobre alguno de estos factores de riesgo o eliminarlo, serán más favorables que en otros. El ejemplo más claro lo tenemos en los factores de riesgo sobre la salud social, tal y como hemos mencionado con anterioridad.

¿Qué factores de riesgo existen?

En el caso de la salud física, los factores de riesgo podrían ser los siguientes:

  • Consumo de alcohol y tabaco.
  • Drogas.
  • Sobrepeso.
  • Prácticas sexuales de riesgo.
  • Higiene personal y ambiental.
  • Alimentación poco variada y no equilibrada.

Normalmente, en las sociedades más deprimidas y pobres, los factores anteriores prevalecen más y se observan con mayor frecuencia.

En el caso de la salud mental, los factores de riesgo podrían ser los siguientes:

  • Predisposición genética.
  • Exposición a situaciones de estrés.
  • Factores ambientales socioculturales.

En el caso de la salud social, los factores de riesgo más destacados son los siguientes:

  • Imposibilidad de acceso a un empleo o vivienda dignos.
  • Existencia de sistemas sanitarios, redes de transporte.
  • Tipo de trabajo y nivel de vida.

Tal y como se ha mencionado con anterioridad, los factores sociales condicionan ampliamente la probabilidad de presentar indicadores negativos de salud en los otros ámbitos (física y mental).

Conclusiones

La salud no puede ser definida, exclusivamente, como la ausencia de cualquier patología o enfermedad. Es ampliamente aceptado que la salud posee tres componentes, al menos, sobre los que nuestros cuidados y actuaciones deben incidir: física, mental y social.

Cada uno de estos ámbitos posee elementos que tenemos que potenciar y diferentes factores de riesgo que nos forzarán a prestar atención a diferentes medidas de cuidado de la salud.

No solo lo anterior, en el caso de la dimensión social de la salud, su influencia sobre las otras dos componentes es directa y crítica, favoreciendo o dificultando la aparición de patologías en las mismas. Por todo ello, la atención y el cuidado de la salud debe poseer una orientación integral, incidiendo los tres ejes, sin perder de vista la orientación social.